Here Comes Everybody

En el insomnio leo a Joyce, el capítulo de la taberna. Al principio genera resistencia pero es como tirarse al agua, después no se quiere salir. Las parodias del discurso jurídico revelan que en cien años el inglés formal o ciertas de sus zonas no cambiaron en nada. Tiene un tratamiento impresionante sobre el tema de los verdugos que no recuerdo haber visto nunca, algo así como el relato de su vida cotidiana, como si entre el mar de palabras arremolinadas alguien diera estocadas o estallaran pequeñas bombas irlandesas. Como escribiría una persona realmente libre de decir lo que piensa, y en ese sentido aún o quizás definitivamente adelantado al presente literario, que es más bien concilitario (¿o son mis últimas lecturas?), aún en su radicalidad, o que se radicalizó solo formalmente, a veces, y en relación al contenido atrasa. Pienso en cómo cambió su estilo hasta volverse casi ilegible… En qué es lo que lleva a eso, de la forma del cuento tradicional de costumbres a la apertura indiscriminada y satírica, y de ahí al delirio. Es como si lo viera y no pudiera entenderlo del todo, o como si la pregunta llevara directamente a la biografía, como si algo (¿terrible?) tuviera que haber ocurrido. Pueden ser las guerras europeas pero también algo más cotidiano, saturación perceptiva, frustración política o existencial, una hija loca. Después me quedo dormido.

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