Murder Ballads

Una familia que se morfa a uno de sus integrantes. Cada tanto aparece alguno de estos casos, emerge: alguna familia que se morfa a uno de sus integrantes. Esta vez es en el Reino Unido. En un suburbio. Bien, una familia funcional, constituida, tal vez un tanto numerosa: padre, madre y once hijos. Uno de ellos, el de veintiuno, casado con una chica de veinte, Rachel, que acaba de dar a luz a su segundo hijo. Huchon el apellido. En algún momento ella desaparece para el mundo, para su familia. Los Huchon dicen que huyó, que abandonó su domicilio. Pero no es cierto, la tienen encerrada por ahí. La torturan. Le pegan con un bate de béisbol, la queman con cigarrillos y vaya uno a saber cuántas cosas más que ya nunca se conocerán porque su cuerpo va a hablar, un poco aunque sea, pero ella ya no. Esto sucede un mes de marzo. La encuentran o, mejor dicho, encuentran un cuerpo tiempo después en los jardines de una abadía. No sólo no pueden saber al instante que se trata de Rachel sino que ni siquiera se dan cuenta de que se trata del cuerpo de una chica, por el estado de descomposición. Ah, y envuelto en una alfombra. Después, la ronda de encubrimientos dado que, claro, se trata de una familia, de un clan familiar. Esto entorpece la investigación que, de todos modos, llega a buen puerto y se efectúan las condenas. Los que reciben la pena más alta son los padres, los suegros. Su marido también, algunos cuñados y, más levemente, algunas concuñadas también, por encubrimiento o por entorpecer la investigación, no sé muy bien. Todo lo que Rachel nunca va a poder contar. Lo poco que su cuerpo descompuesto pudo contar, todo lo que calló. Por qué la familia la fue a elegir a ella, nada más y nada menos, como su mártir, habiéndole dado dos hijos. ¿El sadismo se extendería a todos? ¿Su marido la defendería o sería el primero en someterla? ¿Ella habría podido huir o pedir ayuda antes del encierro absoluto? ¿Estuvo, en efecto, absolutamente encerrada? ¿O simplemente no podía huir? ¿Qué en ella la hizo sucumbir a esa familia y no poder salvarse? La historia de aquellos que lo llevan a cabo, que lo actúan, que lo dejan llegar lejos. Se morfan a una, para poder seguir adelante. Y para no tener que comerse a la carne de su carne, arremeten con lo más parecido, lo más cercano. La pobre de Rachel, pudriéndose en vida ya, qué espíritu. Como hámsters, como hámsters que se comen a sus crías, como eso, morfarse la propia carne, alimentarse de uno mismo, ser el/nuestro propio alimento.

Agosto, Romina Paula

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