Archivo mensual: septiembre 2013

Tus fotos: los días

el dia en que te convertiste en programador
el día en que te convertiste en empresario
el día en que te convertiste en escritor

el día en que te convertiste en activista
el día en que te convertiste en corrector
el día en que te convertiste en director de cine

el día en que te convertiste en ensayista
el día en que te convertiste en coleccionista
el día en que te convertiste en lector

el día en que te convertiste en el mejor de algo
el día en que te convertiste en solitario

el día en que nadie supo qué hiciste
el día en que nadie supo qué pensás

el día en que viviste en otro país
el día en que visitaste otro “planeta”
el día en que naciste
el día en que querías matarte
el día en que todos se olvidaron de vos
el día en que le declaraste la “guerra” a todos
el día en que te declararon la “guerra”
el día en que sufriste “bajas”
el día en que te convertiste en idiota
el día en que te convertiste en idiota y dio un resultado inesperado
el día en que te confundieron con un idiota
el día en que dudaste que alguien pueda confundir a otro con un idiota
el día en que dejaste de protegerte de la lluvia
el día en que quisiste viajar a cualquier lugar
el día en que viajaste al lugar equivocado
el día en que pensaste que podías cambiar de vida y lo hiciste
el día en que te asustaste
el día en que una chica te sorprendió
el día en que experimentaste la muerte
el día en que no atendiste el teléfono
el día en que llamaste a cualquier número
el día en que hablaste con una máquina
el día en que todos te entendieron
el día en que viste una película que te “cambió la vida”
el día en que creíste entender el mono no aware
el día en que te tendieron una trampa
el día en que no volviste nunca más
el día en que te quedaste esperando
el día en que todo se volvió confuso
el día en que todo te aburría
el día en que olvidaste un nombre

* * *

Ayer. Soñé con tijeras y en la calle encontré un afilador. Había estado leyendo sobre el Japón preindustrial, un mundo feudal envuelto en historias de fantasmas. Después sentí que hicimos algún tipo de intercambio. Próximo a la magia y los rituales, temas sobre los que estuve leyendo. Muy delicado.

* * *

También continué con mis exploraciones sobre la inmovilidad. Esta vez con una cámara. Hay chicos que pasan creyendo que pasar por delante de un lente implica ser grabado o visto. Es una ilusión que me gusta. Me hago muchas preguntas en esas circunstancias, como por qué la cámara perdió el visor que se ubicaba en el ojo. Ver qué capta el lente y qué capta el ojo, compararlo. Preguntarse si esta es una buena pregunta, un accidente o una derivación previsible desde la época de las primeras invenciones fotográficas.

* * *

más notas.

a veces tengo una impresión o llego a una conclusión. no llego a entender qué ocurre exactamente en mi vida, esto no impide la acción pero la reduce a una zona más pequeña. a veces me pregunto cómo o por qué las distintas cosas.

sigo conmoviéndome con una facilidad extrema. hoy, en el gimnasio, ante una serie de chicas. evocadoras de los detalles no pasados por alto sino perdidos, el rubor, la nuca, la proximidad. todo eso que choca con la breve historia de la soledad que no sé qué me pide. Imágenes de un niño con una remera azul que ubica las manos y los pies de una forma anómala y se relaciona con las cosas de una forma distinta, más libre, un poco autista, en la que me reconozco. No llego a entender si tiene algún tipo de problema o es así y simplemente revela la rigidez  de los actos de los adultos, su duplicidad, una renuncia al juego y a la libertad. una tendencia a la repetición que aparece en otros lados. alguien pinta un graffiti y los graffitis se multiplican. alguien abre un gimnasio y los gimnasios se multiplican. todos los días siento que aprendo cosas que no puedo describir o sintetizar. esto también está relacionado. a la vez en la repetición veo el saber, es como escribir, que en tanto se repite permite decir cosas distintas o nuevas.

a veces camino como si todo a mi alrededor fuera una puesta en escena. esto me entristece un poco. cómo ocurrió. y es bueno como el ángulo imprevisto o el lente que muestra aquello que no se ve o es un retorno a la barbarie? esa impresión de haber sido convertido en un salvaje o un ser primitivo que tiene que reinventarlo todo: cómo contar, o qué dedos usar para contar, cómo relacionarse con las personas de una forma en la que no tenga que destruirse algo. el retorno de los deseos más simples, ser abrazado, protegido. el shock de la reinstalación del cable, como si construyera la idea del hogar, y también  algo arbitrario, sentirse menos incomprendido al descubrir canales nuevos, enfrentar el peso excesivo de ciertas plataformas informáticas. me entusiasmo con planos acuáticos y con los nombres de las ciudades del mundo y los infinitos acentos del inglés, eso que nunca voy a comprender plenamente, a qué remite un tono o una variedad, que es algo que apenas logro vislumbrar en español argentino o de la ciudad, algo que me fascina y que no tiene más que una forma secreta, teorías inciertas, alambicadas, sobre particularidades individuales que se reproducen y mutan hasta cierto límite. y como si en el origen de la variación hubiera siempre algo doloroso, el shock o las estrategias para enfrentar algo intolerable (sexual, político).

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Archivado bajo Autobiografía sucinta, Ocean of Noise