Jonas Mekas Reloaded

tapa mekas cvs

Me pregunto si existe una forma que permita a una traducción sonar extranjera. ¿No es es esto inherente a ella, incorporar para sí las marcas de lo foráneo? David Bellos denomina “translationese” (lengua o dialecto de traducción) al resultado del conjunto de alteraciones que se producen en la sintaxis de las traducciones.
Pienso en estos temas al enterarme de la reedición de “Ningún lugar adonde ir”, de Jonas Mekas, un libro que traduje. Originalmente, al menos en parte, escrito en lituano —la lengua materna de Mekas— y luego en inglés, o autotraducido a un inglés con reminiscencias lituanas. ¿Cómo se traduce eso? ¿Cómo se lee?
El inglés de Mekas es el de un extranjero —su vocabulario es simple, no usa estructuras complejas—. El castellano al que lo traduje conserva, por decisión voluntaria, las particularidades de esa lengua íntima y extraña, la de quien escribe su propio diario o memorias. Se entremezclan ficciones breves, sueños, cartas, pero lo que predomina es el intento, a través de las palabras, de dar cuenta de lo real. El resultado es una lengua nueva, como hecha de retazos, a partir de la cual se puede empezar a escribir de nuevo.

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