Archivo mensual: abril 2014

(Old) Found Papers

Recorro el interior del túnel del subterráneo por primera vez, admiro las técnicas que desconozco, sus huellas, como si se tratara de una obra de arte a la que se puede observar desde distintos ángulos, con detenimiento. Experiencia del topo en su madriguera, deseo y temor de cruzar estaciones a pie, como un arquitecto, o un obrero de la construcción. Nada me detiene a excepción de mi mismo; recuerdo: del tonto que murió en un conducto subterráneo de la ciudad un día de lluvia, ¿un ningunista?, de las últimas escenas de “El tercer hombre”; deseo: de invitar a alguien a hacer ese recorrido conmigo una noche como entretenimiento o diversión inusitada para el orden de lo cotidiano pero… cuántos, quiénes ya lo hicieron, y cuántos no van a hacerlo nunca, ni siquiera lo contemplan como posibilidad u objeto remoto de interés, como si alguien te invitara a revolver los desechos de un basural, sin ser capaces de encontrarle un sentido a eso, tan desagradable…

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He Was the Wise Man

Donald_Barthelme_(author)

Bueno, teníamos a todos estos chicos plantando árboles, saben, porque se nos ocurrió que… que eso formaba parte de su educación, ver cómo, ya saben, los sistemas de las raíces… y también el sentido de la responsabilidad, ocuparse de cuidar las cosas, ser individualmente responsables. Ya saben lo que digo. Y los árboles se murieron todos. Eran naranjos. No sé por qué murieron, sólo lo hicieron. Es posible que fuera algún problema con la tierra o quizás el material que obtuvimos del vivero no era el mejor. Nos quejamos por esto. Así que teníamos a treinta chicos allí, cada niño o niña tenía su propio arbolito para plantar y nos encontramos con estos treinta árboles muertos. Todos estos chicos mirando los palitos marrones, era deprimente.

No hubiera estado tan mal excepto por el hecho de que un par de semanas antes del asunto de los árboles las serpientes se murieron. Pero creo que las serpientes – bueno, el motivo por el que las serpientes murieron fue que… recuerdan, la caldera estuvo apagada cuatro días debido al paro, y esto era explicable. Era algo que se podía explicar a los niños a causa del paro. Quiero decir, ninguno de los padres les permitía cruzar el piquete y sabían que había un paro y lo que significaba. Así que cuando las cosas empezaron otra vez y hallamos a las serpientes no los perturbó demasiado.

Con las huertas probablemente fue un caso de demasiada agua, y al menos ahora saben cómo no pasarse con el agua. Los niños eran muy aplicados con la huerta y algunos probablemente… ya saben, dejaron correr un poco más de agua cuando no estábamos mirando. O quizás… bueno, no me gusta pensar en la idea del sabotaje, aunque se nos ocurrió. Quiero decir, es una idea que se nos cruzó. Estábamos pensando así probablemente porque antes de que hubieran muerto los jerbos, y los ratones blancos , y la salamandra… bueno, ahora ya saben que no tienen que andar por ahí llevándolos en bolsas de plástico.

Por supuesto esperábamos que los peces tropicales murieran, esto no fue una sorpresa. Esa cantidad, los veías mal panza arriba sobre la superficie. Pero el plan de la lección llamaba a una entrada de peces tropicales en ese punto, no había nada que pudiéramos hacer, ocurre todos los años, simplemente hay que pasarlo de largo.

Ni siquiera se suponía que tuviéramos un cachorro.

Ni siquiera se suponía que tuviéramos uno, era solo un cachrorro que la chica de los Murdoch encontró bajo una camioneta de Gristede un día y temió que la camioneta lo pisara cuando el conductor terminara con el reparto, así que lo guardó en su mochila y lo trajo a la escuela con ella. Así que teníamos este cachorro. Apenas lo vi pensé, Cristo, apuesto a que va a vivir dos semanas y luego… Y eso fue lo que ocurrió. Ni siquiera se suponía que estuviera en el aula, hay algún tipo de reglamento al respecto, pero uno no les puede decir que no pueden tener un cachorro una vez que el cachorro ya está allí, frente a ellos, corriendo por el piso y haciendo guau guau guau. Le pusieron de nombre Edgar – esto es, le pusieron mi nombre. Se divirtieron mucho corriéndolo y gritando, “¡Ven aquí, Edgar! ¡Lindo Edgar!”. Entonces se mataban de risa. Disfrutaban de la ambigüedad. Yo mismo la disfrutaba. No me molestan las bromas. Le armaron una cucha en un armario y todo. No sé de qué murió. Moquillo, creo. Es probable que no le hubieran dado ninguna inyección. Lo saqué de ahí antes de que los niños llegaran a la escuela. Revisaba el armario cada mañana, rutinariamente, porque sabía qué era lo que iba a suceder. Se lo di al guardia.

Y después estaba este huérfano coreano que la clase adoptó a través del programa Help the Children, todos los chicos traían 25 centavos al mes, esa era la idea. Fue un asunto desafortunado, el niño se llamaba Kim y tal vez lo adoptamos demasiado tarde o algo así. La causa de muerte no estaba establecida en la carta que recibimos, sugerían que adoptáramos a otro niño en su lugar y nos enviaron algunas historias de vida interesantes, pero no teníamos el aplomo. La clase lo tomó a mal, empezaron (pienso, nadie me dijo nada directamente) a sentir que tal vez había algo que no funcionaba bien en la escuela. Pero yo no creo que ocurriera nada malo en esta escuela en particular, he visto mejores y he visto peores. Fue solo una racha de mala suerte. Hubo una cantidad extraordinaria de padres que fallecieron, por ejemplo. Creo que hubo dos paros cardíacos y dos suicidios, uno que se ahogó, y cuatro que murieron juntos en un accidente automovilístico. Un derrame cerebral. Y tuvimos un índice de mortalidad alto entre abuelos, o quizás fue un poco mayor este año, parecía. Y finalmente la tragedia.

La tragedia ocurrió cuando Matthew Wein y Tony Mavrogordo estaban jugando en la zona de la excavacación para el edificio de las nuevas oficinas federales. Estaban todos estos pilares de madera grandes estaqueados, ya saben, al borde de la excavación. Se abrió un caso judicial por el tema, los padres alegaron que los pilares no estaban bien colocados. Yo no sé qué es cierto y qué no lo es. Ha sido un año raro.

Olvidaba mencionar al padre de Billy Brandt que fue acuchillado fatalmente cuando forcejeó con un instruso enmascarado en su casa.

Un día, tuvimos un debate en clase. Me preguntaron, ¿a dónde se fueron? Los árboles, la salamandra, los peces tropicales, Edgar, los papás y las mamás, Matthew y Tony, ¿a dónde se fueron? Y yo dije, no lo sé, no lo sé. Y ellos dijeron, ¿quién sabe?, y yo dije, nadie lo sabe. Y ellos dijeron, ¿es la muerte lo que le da sentido a la vida? Y yo dije no, la vida es lo que da sentido a la vida. Luego dijeron, pero no es la muerte, considerada como un dato fundamental, el medio por el cual lo mundanal de lo cotidiano que se da por sentado puede ser trascendido en la dirección de –

Dije que sí, tal vez.

Ellos dijeron, no nos gusta.

Yo dije, me parece bien.

Ellos dijeron, ¡es una vergüenza!

Yo dije, lo es.

Ellos dijeron, ¿va a hacer el amor con Helen ahora (nuestra ayudante de clase) para que podamos ver cómo se hace? Sabemos que Helen le gusta.

Me gusta Helen pero les dije que no lo haría.

Hemos oído tanto sobre el tema, dijeron, pero nunca lo hemos visto.

Dije que me despedirían y que nunca, o casi nunca, se hace como una demostración. Helen miró hacia afuera por la ventana.

Ellos dijeron, por favor, por favor haga el amor con Helen, necesitamos de una afirmación del valor, estamos asustados.

Les dije que no deberían estar asustados (si bien yo suelo estar asustado) y que había valor por todas partes. Helen se acercó y me abrazó. La besé un par de veces en la frente. Nos sostuvimos el uno al otro. Los chicos estaban entusiasmados. Luego hubo un golpe en la puerta, abrí la puerta, y entró el nuevo jerbo. Los niños gritaron de júbilo como salvajes.

 “La escuela” (1976) de Donald Barthelme

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