Lethem

Cuando Alice se subió a la mesa y Paisaje con muchacha de Jonathan Lethem

Philip Engstrand es un antropólogo que estudia el curioso comportamiento de los seres humanos en el interior de las instituciones académicas. Se graduó con una tesis sobre “La teoría como una forma de la neurosis en el científico profesional”. Alice Coombs, su novia, es una profesora adjunta de física a la que conoció, escondida como una perla en una ostra, en una universidad de California.

El escenario de Cuando Alice se subió a la mesa es un campus universitario y, más específicamente, el espacio reducido de un laboratorio de física. Alice participa de un proyecto cuyo objetivo es reproducir las condiciones de vacío que dieron origen al big bang. El experimento no fracasa pero tampoco tiene éxito: sobre la mesa del laboratorio se produce una ausencia, un vacío al que primero se detecta sólo por su capacidad para hacer desaparecer partículas. Con el tiempo, Ausencia da las únicas señales de las que es capaz: devorar o rechazar los objetos que se le acercan. Los intentos de asignarle una “personalidad” sobre la base de sus preferencias resultan inútiles. Ausencia se comió un calcetín a rombos, una lamparita, una foto del presidente, anteojos para el sol y una gota de mercurio pero rechazó un gorro de esquí, un helado de frutas, un destornillador, un libro de Plutarco y un perchero. La aparición de Ausencia trasforma a Alice, cuya intención de entablar un vínculo con la nada desorienta a Philip y lo condena a la desesperación. Alice pasa cada vez más tiempo encerrada adentro del laboratorio y despliega todos los signos del amor no correspondido.

Alice Coombs comparte con Pella Marsh, la protagonista de Paisaje con muchacha, el deseo de ser absorbida por una fuerza que la desintegre. Pella es la hija adolescente de Clement Marsh, un político fracasado que enviuda repentinamente y queda a cargo de sus tres hijos. Se lleva a su familia lejos de la Tierra con la intención de empezar una nueva vida como colono en el planeta de los Constructores de Arcos, recientemente descubierto. En ese territorio desolado, que conserva los restos de una civilización extraterrestre, tres o cuatro familias y unos hombres solitarios conviven con unos seres peludos de nombres curiosos como Verdad Universal, Artilugio Sonriente, Axiomático Engañoso y Lujuria Anodina. Para sobrevivir en una atmósfera extraña, los seres humanos toman unas pastillas que los defienden de un “virus” que cuando ataca lleva al sueño y a tomar el cuerpo de pequeños ciervos que recorren el planeta a los saltos. La microsociedad de la colonia carece de leyes claras y las fricciones con los Constructores de Arcos revelarán que la convivencia no es precisamente armoniosa.

El autor de estas fábulas al borde del delirio es Jonathan Lethem (1964), un escritor neoyorquino mimado por la prensa cuyo proyecto radica explícitamente en el entrecruzamiento de géneros. ¿Qué pasaría si dos científicos ciegos que parecen salidos de una obra de teatro del absurdo se encontraran inmersos en una “novela de campus”y fueran testigos de una historia romántica que gira en torno a la física subatómica? ¿Y si un western clásico tuviera otro planeta por escenario, una raza de extraterrestres en reemplazo de los comanches y una adolescente por protagonista?

En estas dos novelas, Lethem se sirve de elementos de la ciencia ficción pero relegándolos a un segundo plano, como si se tratara apenas de un componente más tomado del inagotable baúl de sorpresas que provee la cultura popular norteamericana. Se destaca la construcción de un sólido armazón conceptual, que en Cuando Alice se subió a la mesa, por ejemplo, le permite a Lethem jugar multiplicando las metáforas extraídas de la física de partículas para describir las variaciones que atraviesa una relación sentimental. En Paisaje con muchacha, donde el enigma ya no es un punto infinitesimal sino toda la vastedad de un planeta, el texto combina el paisaje con la mirada de cada integrante de la colonia para trazar un mapa que saca provecho de los territorios inexplorados.

En un ensayo sobre la crítica, Lethem comparaba la mezquindad del comentador con la generosidad del artista. Se refería a esa manía común (que encontraba también en sí mismo) de señalar imperfecciones, fracturar la complejidad, descartar períodos enteros de la obra de un autor o desconfiar de los creadores prolíficos. A ese refunfuñar de las jerarquías oponía una suerte de apertura indefinida que permitiría establecer un tipo de contacto sin resquemores. Como sucede con las protagonistas femeninas de sus novelas, que desean abandonar su individualidad para perderse en una ausencia especular o en el cuerpo de un hombre, la solución sería dejarse invadir por lo Otro. Se recomienda esta metodología, ingenua en apariencia, a sus futuros lectores.

Cuando Alice se subió a la mesa (As She Climbed Across the Table, 1997) de Jonathan Lethem. Barcelona: Mondadori, 2003. 202 p. Traducido por Cruz Rodríguez Juiz.

Paisaje con muchacha (Girl in Landscape, 1998) de Jonathan Lethem. Barcelona: Mondadori, 2003. 266 p. Traducido por Cruz Rodríguez Juiz.

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